Los metales tóxicos que contienen las pilas
terminarán tarde o temprano contaminando suelos y aguas. Y si son incineradas,
expulsaran gases muy tóxicos para la atmósfera como el vapor de mercurio. Por
eso es muy importante realizar una correcta recogida de pila, especialmente las
de botón que son las más contaminantes. Afortunadamente, los consumidores somos
cada vez más consientes de que las pilas no son basura normal y por lo tanto no
deben ser tratadas como tal, pero… ¿qué se hace con ellas?
A las pilas de botón se les extrae el
mercurio para su utilización. En las plantas de tratamiento de residuos
mercuriales, en bruño (Valencia), las pilas son introducidas en un destilador
sin triturar y se someten a altas temperaturas para que e l mercurio que
contiene se libere en forma de vapor. Ese vapor pasa después a una cámara de
combustión donde las partículas orgánicas arrastradas se oxidan con oxigeno a
una temperatura de 800 grados. Por último atraviesa unos refrigerantes donde se
condensa y es recogido en forma líquida. El mercurio que se recupera no es
mucho, pero tiene una pureza del 100%
Los otros tipos de pilas se entregan a un
gesto autorizado de residuos peligrosos, que se encarga de que sean
transportadas hasta instalaciones especiales donde son introducidas en bidones herméticos
que se depositan en cámaras de seguridad.
En octubre del año pasado, los principales
fabricantes de pilas de España, responsables de la puesta en el mercado de un
75% del total de pilas que se comercializan, constituyeron ecopilas, la
fundación para la gestión medioambiental de pilas. Su función seria recoger,
separar y reciclar pilas y baterías al final de su vida útil. Según Gonzalo
Torralba, secretario del patronato de la fundación, << ecopilas tiene
previsto poner en marcha esta actividad tan pronto como entre en vigor que
desarrolle vigor la nueva legislación que desarrolle la ley 10/1998 de Residuos
en el apartado relativo a pilas>>
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